Con frecuencia nos encontramos artículos sobre el diseño y decoración de oficinas que comentan superficialmente cómo debe verse uno de esos espacios, pero no proporcionan detalles al respecto. En este pequeño artículo trataremos de romper con ese paradigma.

Para comenzar, aunque suena algo subjetivo, diremos que cuando un ambiente de trabajo está bien decorado, bien iluminado, bien organizado, en otras palabras, bien pensado, tiende a fomentar la creatividad, a estimular el deseo de trabajar, a incrementar la productividad y, en consecuencia, a mejorar la probabilidad de éxito.

Se dice fácil, pero, ¿en qué consiste que esté bien decorado o bien organizado? La típica oficina tradicional estará pintada en tonos pastel o en colores relacionados con la tierra, como ocres, marrones y verde olivo, lo que produce espacios cálidos que invitan a estar en ellos.

Estas oficinas tradicionales suelen incluir muebles de madera al natural o pintada por fuera con barniz mate transparente que deje ver la veta. El interior se mantendrá sin barniz, para que el aroma de la madera, generalmente cedro o caoba, inunde el lugar. A esto se agrega lujosos sillones de respaldo alto, preferiblemente tapizados en piel, alfombras mullidas y detalles elegantes por aquí y por allá. Uno o más cuadros originales (nunca litografías) con marco que haga juego complementan la decoración.

Si se trata de una oficina tradicional, pero más femenina, el blanco o los tonos pastel son el acabado ideal. Los muebles, también de madera, podrán tener un acabado en laca fina y estar complementados con floreros finos de cerámica en los que siempre haya flores frescas. Para las paredes se puede optar por ilustraciones de flores o paisajes y sobre mesas y escritorios puede haber detalles tipo “vintage”, para acentuar.

La oficina moderna o contemporánea es mucho más sencilla. En principio, es el estilo de preferencia para espacios recién construidos o para empresas que recién empiezan. Los muebles, generalmente de líneas atrevidas y construidos a base de materiales sintéticos, serán de tonos neutros, mientras las paredes y los accesorios pueden ser de colores intensos, para generar contraste. El uso de metales también es común y combina bien con el tipo de muebles. Estos los podemos encontrar en los marcos de las imágenes que decoren las paredes, generalmente fotografías en blanco y negro o pinturas de artistas vanguardistas o, en algunos casos, cuando se quiere mantener un vínculo con otras generaciones, incluso litografías finas de arte impresionista.

Pero lo más importante en todos los casos es cuidar la congruencia. No hay nada más desconcertante que un detalle que no se relacione con el resto de la decoración.

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